Arxiu | abril, 2017

MILENIALS: TURISME GASTRONÒMIC

Los mileniales impulsan el turismo culinario

El turista gastronómico que llega a España viaja en pareja y tiene entre 25 y 34 años

Cada tour culinario cuesta, de media, 89 euros

Ana Muñoz Vita Seguir

Cuando se viaja ya no es suficiente conocer las zonas más turísticas de forma superficial, si no que se busca sumergirse por completo en el día a día del lugar que se visita. El turismo gastronómico ofrece la posibilidad de conocer la historia y la cultura de un país a través de su cocina, y por eso, es una tendencia en auge.

El 15% de los 75 millones de turistas que llegan a España colocan la gastronomía entre sus grandes intereses, según un informe presentado por Devour, empresa española que se dedica a organizar recorridos culinarios. El estudio pone de manifiesto el peso económico de este tipo de viajeros, que gastan, de media, 89 euros en este tipo de tours. Esta cifra se añade a los 138 euros que, según la encuesta de gasto turístico del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicada en enero, gasta cada turista que llega a España durante su estancia. Quienes optan por este tipo de turismo, dice el informe, tienen una mentalidad abierta y están interesados en aprender en profundidad sobre el lugar que visitan, y están dispuestos a realizar este desembolso a cambio de una experiencia única.

La constante búsqueda de experiencias novedosas es algo que caracteriza a estos viajes y también a sus principales clientes: los mileniales. Estos son los que más impulsan el turismo gastronómico, ya que suponen el 43% de los viajeros. Este grupo de edad resulta especialmente atractivo. Suelen viajar en pareja, por lo que cuentan con dos sueldos, y no tienen hijos, por lo que pueden permitirse actividades más costosas.

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AIRBNB I UBER: EL COSTAT FOSC DE L’ECONOMIA COL·LABORATIVA A INTERNET

La información que los dueños de Uber y Airbnb no quieren que sepas

El ensayista Tom Slee analiza el lado oscuro de la economía colaborativa en internet

Foto: Manifestación contra Airbnb en Nueva York en 2015 (Reuters)

Manifestación contra Airbnb en Nueva York en 2015 (Reuters)

A medida que nos acercamos al mundo feliz prometido por los gigantes de la economía colaborativa -ese mundo desregulado donde uno salta de Uber a Airbnb sin toparse con engorrosos intermediarios y donde siempre brilla un cálido sol californiano- surgen más sombras y dudas sobre la sostenibilidad y la conveniencia política de este modelo. El último en entrar al trapo es el ensayista canadiense Tom Slee, que publica ahora ‘Lo tuyo es mío. Contra la economía colaborativa’ (Taurus, 2016).

Cuando hablamos de “economía colaborativa” nos referimos a nuevos negocios en internet que interconectan clientes y proveedores para los servicios más variopintos: desde alquilar tu casa a unos japoneses por dos semanas (Airbnb) a viajar en un taxi privado que se pide con el móvil (Uber). Servicios de una utilidad costumbrista evidente a primera vista: nos facilitan la vida. Y cuya narrativa -la denominada ‘ideología californiana’– es vista como algo ‘cool’ y hasta un poco hippie. Porque la economía colaborativa no solo sería útil, sino poco menos que revolucionaria. “Al tiempo que Silicon Valley ha ido acumulando riqueza y poder, la convicción de que puede irte bien haciendo el bien y de que los mercados pueden de hecho utilizarse para ‘aumentar la escala’ de los esfuerzos en favor del cambio social ha pasado a ser una tendencia dominante en la cultura de internet. Este punto de vista se denomina a veces ‘ideología californiana’. Desde la pobreza a escala mundial hasta las libertades civiles, pasando por la educación y la atención médica, la cultura de internet ve la combinación de la tecnología y la actitud empresarial como la clave para resolver nuestros mayores problemas”, escribe Slee.

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CANILLO: APARTAMENTS “PIRATA”

El comú obre cinc expedients per setmana a apartaments ‘pirata’

En la majoria de casos es tracta de pisos moblats per a vacances ubicats als nuclis de Soldeu, el Tarter i Incles

Habitatges a la localitat canillenca del Tarter.

Habitatges a la localitat canillenca del Tarter.

Xavier Pujol

 

Les inspeccions engegades pel comú de Canillo per detectar els apartaments turístics de la parròquia que operen de manera il·legal estan donant fruits i segons va explicar el conseller de Finances, Marc Casal, cada setmana s’obren una mitjana d’entre 5 i 6 expedients sancionadors nous. De fet, des que es va contractar la inspectora s’han obert una dotzena d’expedients a empreses que operaven sense haver fet l’obertura de comerç o perquè no tenien els apartaments registrats –tots dos tràmits obligatoris–, a més d’una vintena d’expedients a particulars que feien l’activitat sense estar donats d’alta com a empresa. “Això ja és intrusisme”, va assegurar Casal.
El ritme d’obertura d’expedients s’ha registrat, especialment, el darrer mes, que és quan el comú ha començat a inspeccionar els particulars, després d’una primera fase centrada en les empreses. “La inspectora fa una recerca a les webs d’allotjaments turístics i un cop detectats, es visiten els pisos i es fa una acta. Si l’apartament està llogat, a la persona que s’hi troba se li demana qui li ha llogat i per quants dies. Intentem obtenir el màxim d’informació”, destaca. I és que malgrat que “hem informat molt” sobre les inspeccions i el control, se segueixen detectant un nombre important d’infractors.